Diario de un Soldado – Afganistán

PARTE 1

  Hoy se cumple el primer mes de mi llegada a tierras afganas.
Mentiría si dijera que se me ha pasado rápido el tiempo, pero sí es cierto que lo peor fueron las dos primeras semanas. Una vez te acostumbras a que todos los días sean lunes y a este paisaje desolador, se te hace menos cuesta arriba el camino.
De hecho hoy, repleto de optimismo, casi veo el final de la misión al fondo del túnel y esas deseadas vacaciones, aunque aún falten cuatro meses y medio para ello.
Y es que aquí, el factor principal es ese, el factor psicológico. Ese factor te ayuda a que ciertas cosas, por pequeñas o tontas que sean te ayuden a seguir adelante. Por ejemplo, ayer noche me acosté bastante tarde intentando arreglar el Internet del puesto avanzado, cosa que al final conseguí y el esfuerzo se vio agradecido en parte por los cocineros, que me regalaron dos Kit-Kat…; puede parecer una tontería, pero estas cosas aquí suponen un pequeño empujón.
No puedo evitar recordar ciertos comentarios de gente que al leer el comunicado que el Ministerio de Defensa hizo a los periódicos el 9 de Julio, si no recuerdo mal, en el que se informaba de un herido español en una emboscada insurgente que duró cinco horas y en el que hubo que pedir apoyo aéreo americano, tenían la desfachatez de decir, convencidísimos, que el venir aquí son unas vacaciones para nosotros, que aquí no hacemos nada, y que nos regalan el dinero….
Sinceramente, me encantaría ver a esa gente aquí, a ver si cambiaban de opinión y mejor aún, a ver cuánto aguantaban.
En general, a día 19 de Julio de 2012 y cumpliendo un mes de misión, me siento orgulloso de formar parte de un contingente que intenta mediar en la enorme crisis de un gobierno dividido y lleno de fundamentalistas. Contingente que ayuda activamente a pueblos y familias en situaciones de vida casi infrahumanas.
Orgulloso, por esos niños que cuando te ven, sonríen y saludan enérgicamente como si hubieran visto a su salvador.


PARTE 2

  Cumpliendo segundo mes de misión aquí en Qala-E-Naw, provincia de Badhguis.
Inmerso en la rutina de footing-trabajar-comer-gimnasio-dormir y volvemos a empezar. La verdad es que algunos compañeros y yo a veces pensamos que si algo tiene que haber parecido al día a día en una cárcel debe ser muy similar a esto. Pero la verdad es que ha sido un mes bastante tranquilo para mí y sin muchas novedades. Y digo para mí porque, bueno, para otra gente que está fuera o continuamente en convoyes la cosa es distinta. Además ahora los afganos han acabado el Ramadán y los Talibanes tienen mucha más actividad y mayor fervor religioso. Me imagino que habréis visto las últimas noticias al respecto en televisión.
Así que bueno, como decía, para mí bastante tranquilo. Conocí al famoso virus yala-yala, el cual disfrutó de mi cuerpo durante 4 días y al cual llevo en el recuerdo cual amigo que te debe dinero. También es cierto que he conocido a otras amistades mucho más agradables y que contribuyen a que esto sea mucho más llevadero.
Dos jueves al mes hacemos barbacoa, ponemos música y hacemos karaoke. También llevamos haciendo porras con las Olimpiadas y ahora con la liga española casi mes y medio; hay acumulado un bote de 400€ del que espero, evidentemente, ser el depositario. Por cierto, deseadme suerte para el partido de esta noche del Real Madrid-Valencia (puse 2-2) y para el del Barça-Real Sociedad (puse 4-0).
Con el dinero que aún me queda del que me traje y con el dinero de la porra que voy a ganar, voy a seguir haciendo alguna que otra incursión al mercadillo que los afganos montan todos los viernes dentro de nuestra base. Son todas verdaderas obras de pura artesanía y además a un precio más que razonable (hay que tener en cuenta que 1€ equivale a 63 afganis, y que la mayoría de ellos viven durante un día con 2 afganis; aún así, no son tontos e intentan occidentalizar los precios de los productos de su mercado, llevándose ellos grandes beneficios aunque a nosotros no nos suponga mucho gasto. Una gran diversión a la que le estoy cogiendo el gustillo es al arte de regatear con esta gente. Ellos son verdaderos maestros de ese arte y son los primeros que disfrutan con ello. Tengo ya echado el ojo a unos cuantos collares y anillos hechos a mano con piedras preciosas y semipreciosas que están muy bien de precio y que seguramente traiga de recuerdo a España junto con alguna que otra palestina de seda y conjunto de tacitas de mármol que son admirables.
Ah, y por cierto… ¡este mes hago mi primer millón limpio!
La aventura continúa el mes que viene.


PARTE 3

  Y aquí estamos una vez más, a día 19, esta vez de Septiembre, para cumplir tres meses de misión. Ya sólo quedan 1 mes y 14 días para volver a pisar suelo español. Cada vez empiezo a reproducir con mayor continuidad ese preciso momento en el que baje del avión, vea a mi familia y tenga esa sensación de sentirme de nuevo en casa. Me pregunto a mí mismo: ¿seré capaz de aguantar las lágrimas en ese preciso instante? Emocionado decido desconocer la respuesta.
Mi Sargento (un tío enrollado), mi compañera (esa negrita de la República Dominicana que nació exactamente el mismo día y mes que yo), y el narrador, estamos teniendo bastante faena últimamente, revisando y organizando mucho material y preparándolo para repatriarlo o para que quede todo en perfecto estado para los compañeros que nos harán el relevo. Hoy concretamente hemos llenado el primer cajón de material que tardará poquito en volar con destino a la península.
Dentro de 8 días vuelven a mandarme a la posición avanzada durante un mínimo de 20 días. Hubiera preferido quedarme aquí hasta el fin de la misión, básicamente por la calidad y abundancia de la comida, que aquí es mayor (allí pasé mucha hambre la última vez), por el gimnasio que es muchísimo más grande y completo (allí hay cinco mancuernas, cuatro discos, una barra y un banco) y también por las compañías, ya que allí seré yo el único de mi unidad. Básicamente, la comodidad y calidad de vida en general aquí es mayor que allí. Pero si ya estuve una vez puedo estar dos; asumido y preparado para ello.
Estamos ya casi todos liados con el tema de ir enviando ya todos los petates de vuelta a España porque tardan en llegar al menos 1 mes. En esta semana tengo que acabar de llenarlos y enviarlos. Me quedaré con lo básico aquí para lo que me resta de misión.
No hay manera de que le toque la porra futbolera a nadie! Ya van cuatrocientos y pico euros de bote, y nada, de momento ningún acertante.
Ya terminé de comprar los regalos de la gente. Tuve que regatear lo mío en el mercadillo pero creo que conseguí todo a un precio razonable. Hay bastantes cosas para la familia y más allegados y algún detalle para el resto, aunque sólo sea el típico llavero con el nombre en árabe y la bandera afgana.
Últimamente me está dando por comer mucho chocolate, algo que me sorprende bastante ya que yo nunca he sido de comer dulce o bollos industriales y que intenta, por lo general, cuidar la alimentación. Si hace dos meses me hubiera pasado esto del chocolate, hubiera acabado esta nota, en aquel entonces, diciendo que: el chocolate es la única nota dulce de la misión. Pero si lo dijera ahora, al tercer mes, no sería cierto. Hay pocas notas dulces, pero las hay, y el chocolate es sólo una de ellas.


PARTE 4

  Aún no me creo lo cerca que estoy ya de volver a España. Cuatro meses aquí y ya sólo quedan quince días más. Cómo diría Bisbal mientras se tapaba la cara con las dos manos en gesto de grata sorpresa: Ezto ez increíble, Dioz mío. Por cierto, recordadme que visite al psicólogo cuando llegue a España y le exponga que he mencionado a Bisbal en uno de mis escritos. Tiene que haberme afectado mucho la misión….
Dentro de cinco días, casualmente en el día de mi cumpleaños, nos hacen entrega de la condecoración oportuna: me estreno en lo de llevar medallitas. Esperemos que sea la primera de muchas y, a ser posible, que no sea en Afganistán que ya estoy hartito de tanto tragar polvo.
Ayer volví de la COP de Moqur a Qala-e-Naw sin mucha novedad allí que vaya a contar por aquí, y me llamó la atención la puntería que tuvo uno de los niños de un poblado por el que pasamos en el trayecto de vuelta. Tiró una piedra desde Sebastopol y le dio justo a la ventana blindada que tenía yo enfrente, haciéndole una grieta considerable…; ¡menudo susto me dio!
Un total de veintiún días allí que podríamos titular, como el programa de reportajes presentado por Adela Úcar, Veintiún días sin higiene, sin colchón, sin buena comida, con ausencia de calor, sin buen vino, sin buena compañía y sin/con otras circunstancias.
Pero la verdad es que estoy pletórico. Contento de haber casi superado la misión y de que los mayores momentos de peligro se hayan quedado atrás. Casi puedo decir que ya hay un 90% de posibilidades de que llegue de una pieza a España. Pero no voy a decirlo muy alto… ¡por si acaso!
El último viaje será en avión Hércules hasta Herat, base donde pasaré tres días hasta que venga el avión comercial y nos recoja rumbo a España.
Sólo de pensarlo y verlo tan cerca me estoy emocionando.
Volveré a escribir un día antes de dejar Afganistán.


PARTE 5

  El esperado día ha llegado.
Ese día con el que todo Soldado, Suboficial u Oficial ha estado soñando desde que puso un pie en zona de operaciones.
Ese día es el día en el que toca decir adiós a un país en pleno conflicto, teniendo la sensación de haber aportado nuestro pequeño granito de arena, pero también con la sensación de que esa ayuda pronto caerá en saco roto; una sensación un tanto amarga…
Y es que en este país, por mucho que se intente hacer, viene el polvo del desierto y lo remodela todo de nuevo a su antojo…
Aún así, puedo decir que estoy contento de haber acabado con la operación Rebuilding Afganisthan y de estar a un día de pisar suelo español y reunirme con los míos.
He tenido momentos muy malos y duros aquí, y también he tenido momentos muy buenos y dulces, pero creo que aun a pesar de lo duro que haya podido ser, es muy enriquecedor ver y vivir algo así. En ese sentido estoy muy orgulloso y muy contento de que esta experiencia pase a formar parte de mí.
Ahora ya toca disfrutar de mis merecidos días de vacaciones, teniendo a mi disposición miles de cosas que aquí suponían carencias.
En estos momentos estamos en la base de Herat, donde ya llevamos esperando 2 días a que mañana venga el avión comercial. Relajados, sin nada más que hacer que descansar y pensar una y otra vez en nuestra inminente llegada a España.
Adiós Afganistán…
Y te lo digo emocionado y hasta incluso con algo de pesar…
Adiós a tus áridos paisajes de película, adiós a tus variopintas gentes, adiós a tu calor y a tu frío, adiós a tus explosiones, adiós a tu mercado y artesanía, adiós a tus disparos, adiós a tu precioso cielo estrellado, adiós a tu venenosa fauna, adiós a tu enrevesado darí y pastún, adiós a tu generalizada sensación de desconfianza, adiós a tus tormentas de arena, adiós a las escuetas y sinceras muestras de agradecimiento…
Adiós…, adiós…, adiós…
Tasakhor y Kodha Hafez, Afganistán….