La Última Llamada

  El teléfono sonó a las cuatro de la madrugada y, aunque contenido por las paredes de aquella pequeña cabaña en medio del bosque, interrumpió el silencio de la cerrada noche. La lluvia comenzó a precipitarse con fuerza sobre la choza, chapoteando libremente en su tejado; el pequeño tintineo del agua que se filtraba por la gotera golpeando el interior del habitáculo, comenzaba a acompañar al escandaloso sonido del teléfono. El viento, embravecido, proyectaba a rachas la lluvia sobre las empañadas ventanas y silbando vehementemente, zarandeaba las copas de los frondosos árboles que circundaban amenazantes aquel emplazamiento. Las aves nocturnas que se guarecían en las ramas más fuertes de los árboles y que observaban el lugar de donde procedía aquel sonido rítmico característico de esa interminable llamada, comenzaron a ulular, sumándose al chapoteo de la lluvia y al sonido de la ventisca. Los inesperados rayos rasgaron el cielo nocturno, otorgando una tonalidad distinta a la noche mientras jugaban con sus sombras; los truenos se sumaron al concierto que otorgaba la Naturaleza en aquel recóndito pedazo de tierra. Un rayo cayó vertiginoso sobre uno de los gigantescos árboles, resquebrajando una de sus ramas con un fogonazo y un estrépito. Aquella rama, aliada en secreto con la fuerza de la gravedad, tomó la trayectoria justa para abalanzarse sobre el tejado y las paredes de aquella construcción, derruyendo parte de su estructura. El agua y el viento entraban ahora a placer en su interior, intentando apagar la insistente llamada de aquel artilugio. Una de las aves emprendió el vuelo hacia la descubierta cabaña al mismo tiempo que el viento conseguía precipitar el teléfono desde esa sobria mesa de madera hacia el mojado suelo. El ave aterrizó muy cerca del descolgado teléfono; el brillo del negro auricular descolgado se reflejaba en su grande y brillante pupila; curiosa se fue acercando más, y meneando la cabeza ligeramente hacia un lado y el otro intentando comprender, llegó a colocar uno de sus oídos sobre el callado aparato. El prolongado y continuo pitido del aparato reverberó en la cabeza del ave antes de reemprender el vuelo ululando. El repentino cese de la tormenta dejó en evidencia que el teléfono dejó de sonar a las siete de la mañana, con los rayos de sol de un nuevo amanecer acariciando aquel virgen bosque.


  Todas las imágenes empleadas en mis artículos provienen de Pixabay y están hipervinculadas a dicha página.

Autor: Miguel A. Cabanes

Lector voraz desde temprana edad, siente el deseo instintivo de escribir en su adolescencia, durante ocasiones puntuales, pero ceja en su ejercicio debido a presiones sociales diversas. Se reencuentra con la escritura y se deja seducir por ella plenamente y sin tapujo alguno, a finales de 2015, momento en el que comienza a concursar en diversos certámenes oficiales. Tras participar en más de una veintena de concursos logra alzarse en 2016 con el 1er premio del «XXII Certamen de Cartas de Amor Ciudad de Bailén», gracias a su prosa poética titulada «A ti», donando el importe en metálico a la asociación medioambiental AMECO, en Jaén. Alterna su trabajo actual como Cabo Especialista en Telecomunicaciones de la Unidad Militar de Emergencias (UME) con la gestión de su página oficial "Miguel A. Cabanes" en Facebook y su "blog" dedicado a temática diversa y desenfadada: artículos de investigación, documentación sobre fauna y flora, críticas gastronómicas, estudios bursátiles, etc., en Steemit. Es brevemente entrevistado por M80 radio y Onda Cero (ambas con sede en Jaén) con motivo del galardón anteriormente mencionado; es entrevistado en el programa «Andando y viendo» de Radio Godella, en la 98.0FM y colabora, leyendo diversos escritos como artista invitado, en el programa del mismo nombre, esta vez para Radio Bétera, en la 107.9FM. No pierde la ilusión por escribir, encontrándose en continuo aprendizaje y viendo la escritura como un bien de un valor incalculable que debemos preservar. Algunas de sus otras aficiones actuales son el canto clásico, con el que lleva año y medio de clases particulares bajo enseñanza de una soprano reconocida a nivel local, y el piano, respecto al que está comenzando a recibir clases, desde hace un par de meses.

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