Rememorando a un monstruo

   Las brumas vagaban por la ciudad sabiéndose dueñas de la noche y otorgando un fino velo de humedad a aquello a lo que acariciaban. La azulada llama de aquella farola parpadeaba al son y con la misma gracilidad con que las brumas se arremolinaban. La cerrada noche invitaba a los honrados habitantes de aquella emblemática ciudad a guarecerse bajo techo, a la vera de una buena lumbre, tanto o más reconfortados por la seguridad del rudimentario cerrojo recientemente instalado en la puerta, como por el calor del hogar.

   El religioso silencio fue apenas interrumpido por un lejano resonar de cascos de caballo arrastrando un carro para, en cuestión de fugaces segundos, devolverle de nuevo el protagonismo. Los roedores se escabullían entre los recovecos de las paredes tras surcar velozmente el expuesto suelo empedrado.

   Y ahí dónde la tenue luz de la farola no alcanzaba a iluminar la oscuridad que aquel callejón albergaba, se erigía un monumento a la crueldad y al sadismo, con forma humana y envuelto en una negra capa, que daba como único síntoma de vida un repetitivo pestañeo. Su presa, que tendría el honor de ejercer un papel protagonista en su oda a la violencia, no tardaría en aparecer.

   La excitación aceleró el corazón de aquella criatura cuando unos pasos comenzaban a acercarse hacia aquella ubicación para finalmente pararse a tan sólo unos metros de su fatídico destino. La mujer, ataviada con un sucio vestido, encendió un fino cigarrillo que, junto a la adopción de una pose relajada contra el muro, le ayudarían a ejercer la espera de algún hombre en busca de su reconfortante y húmedo calor a pecio de peniques.

   La sombra no tardó en acercarse silenciosa y propinar, por sorpresa, un golpe en el vientre de la víctima que le dificultara gritar por la falta de aire y que le facilitara a él posicionar sus manos alrededor de su cuello sin gritos de terrorífica sorpresa en primera instancia.

   La tiró al suelo y, estrangulándola con la fuerza adecuada para no hundirle la tráquea, se resarcía al ver aquel brillo de puro pánico en los ojos de la víctima. Cejó levemente en la presión de sus manos sobre su cuello ya que lo mejor estaba aún por llegar y la quería plenamente consciente.

   Mientras sacaba el instrumental de su capa la mujer intentó emitir un grito que resultó en una mueca ahogada por otro certero puntapié al abdomen. Contemplar sus negros ojos reflejados en la hoja del frío metal era parte de su ritual. De rodillas y con una mano volviendo a presionar su tráquea, alzó el metal acompañado de una sonrisa y hundiéndolo en un lateral del abdomen de la víctima, comenzó con un movimiento sesgado a dejar las vísceras al aire.

   Notaba la cálida sangre manando y empapando sus muñecas y sólo un grito de dolor y de sufrimiento agónico jamás experimentado, consiguieron apartarlo de aquel gozo que lo inundaba.

   Con enojo por la distracción, y con un tajo que llegó hasta las cervicales de la víctima como prueba de ello, rebanó también el cuello de la mujer, que comenzó a emitir estertores que a él le parecían música.

   Con premura, antes de que la víctima perdiera del todo el conocimiento, metió la mano en su interior y comenzó a sacar los gelatinosos intestinos, esparciéndolos a lo largo de sus piernas.

   La música cesó y, relamiendo uno de sus dedos, se incorporó orgulloso, mientras procedía a guardar, con meticulosos gestos, el instrumental en su capa.

   Tras dedicar una última mirada de anhelo a su obra se alejó, desapareciendo en las brumas.


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Rajeynaya (Lucky)

   From the deck, he thought he could perceive the screams that his family uttered when those men came armed with machetes to their home with the intention of recruiting him to a paramilitary children group. The refusal of his parents was outright and fatal. He ran and ran looking continuously backwards while profuse streams of tears splashed the arid land.

   Leaving Somalia in a dilapidated van carrying myrrh resin, among which he could hide himself like a stowaway, he wandered for months on foot in that unknown land.

   He survived on the remains of garbage and insects, but his thin body was barely lifting the dust of the road with his twisting feet.

   He was tempted to feel joy when a group of slave owners kidnapped him; at least they should feed him to be able to sell their merchandise alive.

   After months of captivity and scars on the wrists by the ties, he managed to escape in an oversight and cross the border of Libya, where after a few months, stole enough coins to pay a ticket in a battered boat with fifty more people.

   The boat capsized halfway and forty of those people drowned.

   When his strength began to leave him and the cold began to numb his thin limbs, he saw a large spot of light in the distance that seemed to approach.

   Shivering soaked in seawater, he clung tightly to that photograph of his family, while the first white woman he saw in his life, wrapped him in a warm blanket and a smile.

   Two years, six thousand three hundred kilometers and a promise later, he allowed himself to cry again.


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Rajeynaya (Con suerte)

   Creía percibir ahora, desde cubierta, los gritos que su familia profirió cuando aquellos hombres llegaron armados con machetes a su hogar con la intención de reclutarlo en un grupo paramilitar infantil. La negativa de sus padres fue rotunda y funesta. Corrió y corrió mirando continuamente hacia atrás y profusos regueros de lágrimas salpicaron la árida tierra.

   Abandonando Somalia en una destartalada furgoneta que transportaba resina de mirra, entre la que pudo ocultarse de polizón, deambuló durante meses a pie en aquella tierra para él desconocida.

   Sobrevivió a base de restos de basura e insectos pero su delgado cuerpo apenas levantaba ya el polvo del camino con sus serpenteantes pies.

   Estuvo tentado de sentir dicha cuando un grupo de esclavistas lo secuestró; al menos deberían alimentarlo para poder vender viva su mercancía.

   Tras meses de cautiverio y cicatrices en las muñecas por las ataduras, consiguió escapar en un descuido y atravesar la frontera de Libia, donde al cabo de unos meses, robó las suficientes monedas como para pagarse un pasaje en una patera con cincuenta personas más.

   La embarcación zozobró a mitad de camino y cuarenta de esas personas murieron ahogadas.

   Cuando comenzaban a abandonarle las fuerzas y el frío comenzaba a entumecer sus delgados miembros, atisbó un gran foco de luz a lo lejos que parecía acercarse.

   Tiritando empapado en agua de mar, se aferraba con fuerza a aquella fotografía de su familia, mientras la primera mujer blanca que veía en su vida, le arropaba con una cálida manta y una sonrisa.

   Dos años, seis mil trescientos quilómetros y una promesa después, se permitió volver a llorar.


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Hopeful Measures

   The thick veil of particles in suspension made it difficult for the sun’s rays to strike the gray planet. Inside, brown plants and sick trees decorated the bleak everyday landscape by which some brave humans walked connected to bulky active carbon filter face masks.

   In a remote and neat room, far from the outside world, the rapid typing of a computer alternated with continuous death rattles, were the only sounds that desecrated the solemn silence of that place. A thin thread of blood flowed from the corner of the man’s lips to the keyboard, while a large amount of data was transferred quickly to that data card.

   Just minutes after the death of its creator, thousands of copies of that card were distributed throughout the countries and distributed on assembly lines.

   The posthumous project was beginning to come to life.

   A new fleet of futuristic buses welcomed on board the humans, welcoming them inside with a purified air of great quality.

   Efficient driving patterns in their switchboards, liquid and low-polluting gases as fuel and a complex system of purification of the outside air, made the autonomous vehicles the hope of the planet.


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Medidas Esperanzadoras

   El tupido velo de partículas en suspensión dificultaba a los rayos del Sol incidir sobre el gris planeta. En su interior, marrones plantas y enfermos árboles decoraban el desolador paisaje cotidiano por el que algunos valientes humanos transitaban conectados a aparatosas mascarillas de filtros de carbón activo.

   En una alejada y pulcra sala, lejos del mundo exterior, el rápido tecleo de un ordenador alternado con continuos estertores, eran los únicos sonidos que profanaban el solemne silencio de aquel lugar. Un fino hilo de sangre brotaba por la comisura de los labios de aquel hombre al teclado, mientras gran cantidad de datos se transferían raudos a aquella tarjeta de datos.

   Tan sólo minutos después del fallecimiento agónico de su creador, miles de copias de aquella tarjeta eran repartidas por los países y distribuidas en cadenas de montaje.

   El póstumo proyecto comenzaba a tomar vida.

   Una nueva flota de futuristas autobuses daban la bienvenida a bordo a los humanos, obsequiándolos en su interior con un aire purificado de gran calidad.

   Patrones de conducción eficiente en sus centralitas, gases líquidos y poco contaminantes como combustible y un complejo sistema de purificación del aire exterior, hacían de los autónomos vehículos la esperanza del planeta.


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Hopelessly in love

  I’m madly in love with her, and her reflection on the sea of the soft bath of light of her full moon.

  I’m madly in love with her, and her resplendent gala dress with which I was entertained on clear nights.

  I’m madly in love with her, and to feel her refreshing voice whispering to the green meadows.

  I’m madly in love with her, and her warm embrace of fragrances in spring.

  I’m madly in love with her, and between these four dark walls, I notice how my essence languishes, remembering the icy touch of her dew when she dawns.

  I’m madly in love with her, and with this tiny and worn stone, I engrave with ardent longing in this cold wall, while far away the steps that execute my sentence are approaching.

  I’m madly in love with her, and in spite of my human errors, shas considered accompanying me in my last days, with the gift between a thin crack, of a green bud.


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Perdidamente enamorado

  Estoy perdidamente enamorado de ella, y del reflejo sobre el mar del suave baño de luz de su luna llena.

  Estoy perdidamente enamorado de ella, y de su resplandeciente vestido de gala con el que me agasajaba en noches despejadas.

  Estoy perdidamente enamorado de ella, y de sentir su refrescante voz susurrándole a las verdes praderas.

  Estoy perdidamente enamorado de ella, y de su cálido abrazo de fragancias en primavera.

  Estoy perdidamente enamorado de ella, y entre estas cuatro oscuras paredes, noto como mi esencia languidece, recordando el gélido tacto de su rocío cuando ella amanece.

  Estoy perdidamente enamorado de ella, y con esta minúscula y desgastada piedra, grabo con ardiente anhelo en este frío muro, mientras lejanos se acercan los pasos que ejecutan mi sentencia.

  Estoy perdidamente enamorado de ella, y a pesar de mis humanos errores, ha tenido a bien en mis últimos días acompañarme, con el obsequio entre una fina grieta, de un verde brote.


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Intergalactic Cry

  The husky voice took him out of his stupor.

  —¡Antare lubonic estion! –the enormous being shouted.

  A beam of light went from the ship to the blue planet, disintegrating it.


  Remembering that incident, he had stopped thirty seconds from collecting the diamonds and depositing them in the flying carts. The necklace, which was cutting off his neck’s circulation, issued then a beep and an electric shock knocked him to the ground.

  He had been planning this for many years; taking great care not to be discovered in his little secret.

  There were many ways to lose life in the wild environment of the UC713B6 planet and still more under the oppressive yoke of that conquering and annihilating species; slavery would never be one of them again.

  Although his eyes were closed and seemed unconscious, felt the strong kick that displaced him a few meters dragging along the ground. The huge lizard grabbed him by the head, lifting him in the air and removing the necklace to proceed to behead him. To lizard’s surprise, the young human cracked lizard’s neck with a rudimentary diamond dagger.

  The rest of the various slave species watched in amazement as the human proceeded to deactivate their necklaces with the dead lizard ring.

  The human’s eyes burned with a tearful message and with a gesture of the arm and a powerful cry of hatred, they all set out to avenge their loved ones and their planets, even if it cost them their sad and lonely lives.


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Grito Intergaláctico

  La ronca voz le sacó de su estupor.

  —¡Antare lubonic estion! –gritó el enorme ser.

  Un haz de luz se dirigió desde la nave hacia el azul planeta, desintegrándolo.


  Recordando aquel incidente había parado treinta segundos de recoger los diamantes y de depositarlos en las carretillas voladoras. El collar, que le cortaba la circulación del cuello, emitió entonces un pitido y una descarga eléctrica lo tumbó en el suelo.

  Llevaba muchos años urdiendo aquel plan; llevando mucho cuidado de no ser descubierto en su pequeño secreto.

  Había muchas formas de perder la vida en el salvaje entorno del planeta UC713B6 y aún más bajo el yugo opresor de aquella especie conquistadora y aniquiladora; la esclavitud ya nunca más sería una de ellas.

  Aunque tenía los ojos cerrados y parecía inconsciente sintió la fuerte patada que lo desplazó unos metros arrastrando por el suelo. El enorme lagarto lo agarró por la cabeza, levantándolo en el aire y quitándole el collar para proceder a decapitarlo. Para su sorpresa, el joven humano le rajó el cuello con una rudimentaria daga de diamante.

  El resto de las diversas especies esclavas contemplaban con asombro cómo el humano procedía a desactivarles los collares con el anillo del lagarto muerto.

  Los ojos del humano ardían con un lloroso mensaje y con un gesto del brazo y un potente grito de odio, se lanzaron a vengar a sus seres queridos y a sus planetas, aunque ello les costara sus tristes y solitarias vidas.


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Reinforced Skeleton

  Up the enormous exoskeleton was invincible; he had just repel the bloody alien attack, saving the whole planet.

  The heroic image faded as soon as her back touched the floor with a metallic sound, giving way to the abuse suffered by those three children in the schoolyard. Apparently, the orthopedic metallic braces that he wore on his legs were not liked by other people either.

  A tear fell down the young man’s face sliding to the schoolyard floor and expanding to the end in that luxurious office, at the feet of the director of the bionic engineering company.

  In front of the huge window, thought about how great dream makers were the tears.


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